RECOMENDACIONES INMUNONUTRICIONALES PARA MEJORA EN LA RESPUESTA INMUNITARIA CONTRA LA INFECCIÓN VÍRICA, FÚNGICA O BACTERIANA.

INTRODUCCIÓN

La inmunonutrición es una materia emergente y multidisciplinar siendo una rama específica de la nutrición que estudia las interacciones entre la nutrición de un individuo y su sistema inmunológico, la infección (vírica, bacteriana o fúngica), la inflamación y la injuria o daño tisular. Por ello, a esta materia también se la conoce como el estudio de la Nutrición y de las 4 “ies”, es decir, inmunidad, infección, inflamación e injuria  (1).

Una correcta alimentación (y por ende, nutrición) influye decisivamente en el estado nutricional del individuo. Dicho estado nutricional es un factor limitante en la respuesta inmunológica del individuo ante enfermedades de tipo vírico, bacteriano, fúngico, evidencia bien conocida desde hace ya más de tres décadas (2). Paralelamente, puede reducir el grado de incidencia y prevalencia de la enfermedad (3).

Dicha respuesta inmunitaria es primordial para prevenir la invasión de agentes infecciosos y eliminar rápidamente los patógenos una vez estos han sobrepasado las barreras físicas y químicas como la piel, mucosas, secreciones (del estómago, sudor…), microbiota intestinal, etcétera (4,5).

Son diversos los estudios (6,7,8) que indican que una malnutrición, tanto por exceso, como por defecto (desnutrición, trastornos de la conducta alimentaria, obesidad…) tienen un impacto negativo sobre diversos sistemas del organismo, aunque la complicación más común e inmediata es sobre la infección (9).

De hecho, en el año 1968 la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su monográfico “Interacciones entre nutrición e infección” describía la relación entre un estado nutricional deficitario en el indivduo y los diferentes mecanismos de defensa contra las infecciones. Así, a lo largo del desarrollo de la inmunología como ciencia, se ha puesto de manifiesto como una malnutrición puede afectar la resistencia a infecciones y a la respuesta inmune (10).

Como ya se está exponiendo, un estado de malnutrición conlleva una depleción  (de uno o varios nutrientes) y por ello puede comprometer el estado de inmunocompetencia.

La malnutrición en la población puede desencadenar efectos adversos tales como deficiencias en nutrientes decisivos en la respuesta inmunológica como (hierro, zinc vitamina A y D, etcétera); un aumento de la morbilidad y mortalidad; un sistema inmunológico dañado (por lo tanto un individuo es más susceptible a infecciones) y una maduración y composición anormal de la microbiota intestinal (2).

Es el caso de la malnutrición energético-proteica. Una malnutrición que no solo conlleva un déficit de proteínas y energía, sino también una deficiencia  de micronutrientes específicos para las células (Fe, Zn, Cu, vitamina A, etcétera) al igual que sus respectivas proteínas transportadoras como componentes específicos e inespecíficos de la respuesta inmune (11).

En un estudio prospectivo realizado en España sobre población infantil hospitalizada en noviembre de 2019 (12) se detectó un alto riesgo de malnutrición, superando levemente el 48% del tamaño muestral.También en población anciana existe una elevada prevalencia de malnutrición (13, 14)

Por otra parte, no todos los nutrientes que la población puede encontrar en los alimentos influyen en la respuesta inmunológica. A aquellos nutrientes que son decisivos y limitantes en un correcto funcionamiento inmunológico son los denominados INMUNONUTRIENTES. Es decir, los nutrientes considerados esenciales para mantener la integridad y perfecto funcionamiento del sistema inmune. Dichos inmunonutrientes modulan la homeostasis inmunológica (3) además, de como se acaba de comentar, las respuestas inmunes que participan en la lucha frente a las infecciones víricas, bacterianas y fúngicas.

Dentro de este grupo podemos encontrar micronutrientes tales como la vitamina A, C, E, B6, B12, hierro, zinc, selenio, ácido fólico. También ácidos grasos omega 3, arginina, glutamina, probióticos, prebióticos, simbióticos, etcétera. Todo ellos participan en alguna medida en ejercer efectos inmunomoduladores e influyen en la susceptibilidad del individuo a sufrir infecciones (3, 15, 16, 17).

El sistema inmune de un individuo no solo puede verse comprometido por el comportamiento alimentario de este. Otros factores que indicen decisivamente en la función inmunitaria son: edad, género (hormonas y ciclo menstrual), índice de masa corporal, actividad física/ejercicio, tabaquismo, estado de hidratación, genética, enfermedades crónicas o infecciosas, estrés físico y psíquico, calidad/cantidad de sueño, consumo de drogas, alcohol y medicación y por último el historial de infecciones y vacunas (1).

En ningún caso, un buen estado nutricional en el individuo va a prevenir las infecciones, es decir, no va a prevenir la enfermedad. Lo que sí va a ocurrir es que una correcta “inmunonutrición” u óptimo estado nutricional va a mejorar la respuesta inmunológica. Esto se puede traducir en que una vez un individuo se ha infectado, durante el periodo de incubación del virus (periodo que transcurre desde que el agente vírico ingresa en nuestro organismo hasta que el paciente presenta su primer síntoma) su organismo “luche” contra ese agente infeccioso y así, no se llegue a presentar síntomas. O bien, si los presentase, el cuadro sintomático fuera de carácter leve. Y en el caso de ser ingresado, el tiempo de estancia hospitalaria o recuperación podría verse reducido gracias a un óptimo estado nutricional en el momento de la infección.

 

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO INMUNONUTRICIONAL

  1. Mejorar el estado nutricional del individuo con la finalidad de mejorar la respuesta inmunitaria en el marco de una alimentación variada, equilibrada, prudente, funcional y suficiente desde el punto de vista energético y nutricional.
  2. En pacientes con síntomas reducir la gravedad sintomática. En aquellos que deban ser ingresados, reducir la estancia hospitalaria.
  3. Eliminar o reducir la gravedad de los síntomas gracias a una correcta homeostasis inmunológica (18).
  4. Reducción ponderal en pacientes obesos, prestando especial atención en el aporte de inmunonutrientes.
  5. Implantar unas recomendaciones higiénico-dietéticas en apoyo a la inmunoalimentación del paciente con el objetivo de obtener una correcta respuesta inmunitaria.  

 

RECOMENDACIONES HIGIÉNICO-INMUNONUTRICIONALES PARA LA OPTIMIZACIÓN DE LA RESPUESTA INMUNITARIA: LISTADO DE INMUNONUTRIENTES, ALIMENTOS QUE LOS CONTIENEN Y FUNCIONES EN EL SISTEMA INMUNITARIO

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) asume que ciertos nutrientes juegan un papel relevante en la integridad del sistema inmunitario. Esto no quiere decir que una cantidad extra de estos inmunonutrientes tomados a través de suplementos nutricionales o incluso alimentos, vaya a mejorar nuestro estado de inmunocompetencia. En contraposición, esto sí puede resultar eficaz ante estados carenciales o de malnutrición (38).

De hecho, una alimentación hipercalórica puede repercutir negativamente en la inmunocompetencia de nuestro sistema inmune  para luchar contra infecciones de carácter vírico, bacteriano o fúngico.

 Se  sabe  que  las  personas  obesas  tienen  mayor  incidencia  en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y estas se hallan mayormente vinculadas a trastornos inmunitarios. Por otra parte, se ha de tener especial cuidado con las dietas hipocalóricas habilitadas para llevar a cabo una reducción ponderal: la función inmunológica puede verse reducida cuando el valor calórico de estas es inferior a 1.200 kcal, o bien, si dichas dietas, aunque más ricas en aporte de energía, son desequilibradas (39).

Además de estos inmunonutrientes dentro del contexto de una alimentación saludable, existen otros factores consensuados científicamente a tener en cuenta para una correcta respuesta inmunitaria. Estos son: estar vacunado, disponer una buena higiene personal y alimentaria, cesación tabáquica, evitar el alcoholismo, control de estrés tanto físico como psíquico, dormir alrededor de 7-8 h/día, mantener un peso saludable, realizar de forma regular una actividad física aeróbica como por ejemplo caminar a paso ligero, nadar, llanear en bicicleta, entrenamiento con pesas con carácter extensivo y no intensivo, y por último, evitar el sedentarismo.

En  la  siguiente tabla  se muestra  la relación de inmunonutrientes (vitaminas, minerales y otros nutrientes) cuya vinculación con el sistema inmunitario ha sido científicamente constatada. Estas recomendaciones sobre inmunonutrientes se entienden dentro de un contexto de una alimentación, variada, equilibrada, prudente, funcional y suficiente desde el punto de vista nutricional y energético.

Inmunonutrientes o  agentes inmunoactivos Funciones beneficiosas en el sistema inmune Se puede encontrar en…  
 
 
Alimentos probióticos (microorganismos vivos)  1. Aumento de la capacidad de respuesta a patógenos en el tejido linfoide asociado al intestino.

2. Refuerzo del intestino como barrera. Se evita paso de patógenos a la sangre.

3. Estímulo de la respuesta inmunitaria humoral (con efectos antivíricos, profilácticos y activadores de células NK).

4. Aumento de la actividad de linfocitos y macrófagos.

5. Ayudan a la microbiota intestinal en sus funciones:

5.1. Inhibición del desarrollo de microorganismos patógenos.

5.2. Estimulación y modulación del sistema inmunitario mejorando la respuesta inmune.

5.3. Inhibición de fijación de patógenos a células intestinales.

 Yogur, Kéfir, derivado lácteo tipo “Actimel”, quesos crudos y curados (Roquefort, Cabrales), aceitunas y encurtidos,  miso, tempeh.   
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Alimentos prebióticos

(sustratos que nutren a la microbiota intestinal como algunos fructooligosacaridos (inulina), galactooligosacacáridos, pectina y hemicelulosa)

Estimulan el crecimiento y/o actividad de bacterias de la microbiota intestinal. Por lo tanto, indirectamente ayudan en sus funciones mencionadas anteriormente. Alimentos ricos en fibra soluble:

1.  Miel, cerveza, ajo, cebolla, alcachofa, tomate, espárrago, centeno, trigo, avena, plátano y raíz de achicoria. (ricos en fructooligosacáridos *(FOS))

2.  Leche animales, patata con piel y su almidón, legumbres como lentejas, garbanzos, alubias blancas y pintas y guisantes. (ricos en galactooligosacáridos (GOS))

3. Frutas, especialmente naranja, fresas, mango, manzana, higos, ciruelas y albaricoques.

4. Verduras y hortalizas, en especial zanahorias, pepinos, puerros, remolacha y col.

5. Semillas de lino y linaza

6. Otros ricos en pectinas: membrillos, mermeladas y productos de confitería (usado como espesante)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Alimento simbiótico  Compaginan las funciones de alimentos probióticos y prebióticos. Derivados lácteos ricos en fibra, complementos alimenticios simbióticos.  Leche materna como alimento natural.  
 
 
 
Vitamina A Su deficiencia provoca: De mayor a menor cantidad: hígado de cordero, hígado de pollo, hígado de cerdo, hígado de ternera, aceite de hígado de bacalao, zanahoria hervida, mantequilla, espinaca hervida, boniato, yema de huevo de gallina.  
1. Menor producción de interferón gamma.  
2. Disminución del timo y bazo  
3. Reducción de la actividad de las células natural killer (NK).  
4. Descenso de la hipersensibilidad retardada cutánea.  
Vitamina D 1. Potente modulador del sistema inmune, sobre todo cuando se metaboliza a la forma 1,25-OH D3. De mayor a menor cantidad: aceite de hígado de bacalao, bonito en aceite, salmón ahumado, anchoas en aceite, sardina, salmón, caballa, pez espada/atún, boquerón, yema de huevo.  
 
2. Mejora la inmunidad innata mediante el aumento de la diferenciación de los monocitos a macrófagos.  
3. Implicada en la proliferación y diferenciación celular.  
Vitamina E Su deficiencia está asociada a: De mayor a menor cantidad: aceite de girasol, pipas de girasol, aceite de maíz, avellana cruda, almendra, aceite de hígado de bacalao, aceite de soja, piñón, aceite de oliva virgen, cacahuete.  
1. Una respuesta inmune deteriorada.  
2. Alteraciones en la inmunidad humoral, inmunidad celular y función fagocítica.  
Vitamina C 1. Su deficiencia está asociada a un aumento en la susceptibilidad a sufrir infecciones, sobre todo en tracto respiratorio superior. De mayor a menor cantidad: guayaba, grosella negra, pimiento, col de Bruselas/brócoli, kiwi, papaya, fresón, limón, naranja, mango  
2. Actúa incrementando la capacidad
proliferativa de los linfocitos T, atenuando los efectos supresores de los glucocorticoides sobre el sistema inmune.
 
 
Vitamina B6 Su deficiencia está asociada a:  En la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). Muy elevadas cantidades en petit suisse y mousse de queso fresco.  
1. Atrofia linfoide
y alteración en la respuesta humoral y celular.
 
2. defecto en la síntesis de los ácidos
nucleicos y en la proliferación celular, particularmente de las células inmunocompetentes.
 
 
3. Sobre la inmunidad humoral, implica una reducción de la formación de anticuerpos.  
4. Defectos en la maduración y en la proliferación de linfocitos T.  
Vitamina B12 Su deficiencia esta asociada a: De mayor a menor cantidad: jalea real, hígado de cordero, buey, pollo y ternera, riñón de cordero, sardinas en aceite y sardinas, mejillones, pulpo, ostras, riñón de cerdo.  En general en alimentos de origen animal. También en carnes, pescados, huevos y productos lácteos.  
1. Disminución en la proliferación de los linfocitos.  
2. Reducción de la actividad de las células NK.  
3. Descenso en el número de linfocitos, en especial de linfocitos CD8+.  
Cobre 1. Micronutriente esencial necesario para la diferenciación, maduración y activación de los distintos tipos de células inmunocompetentes. De mayor a menor cantidad: Café descafeinado (grano/molido), hígado de cordero y ternera marisco, ostras, jamón ibérico, nueces, pepitas de girasol soja seca, pistacho, chocolate negro, avellanas, pimienta negra, piñones, altramuces, cacahuetes, lentejas, almendras.   
 
2. Su déficit provoca una disminución del número de células productoras de
anticuerpos disminuyendo por lo tanto la respuesta humoral.
 
 
Hierro Su deficiencia esta asociada a: Hígado, pimienta negra, moluscos (berberechos, mejillones, chirlas…), sangre, morcillas, carnes (especialmente la de caballo), pescado, yema de huevos, cereales de desayuno fortificados, legumbres (baja biodisponibilidad, mezclar con cítricos) y, en menor proporción, lácteos.  
1. Menor capacidad de fagocitosis.  
2. Baja respuesta de linfocitos.  
3. Descenso en el número y actividad de lascélulas NK.  
Selenio 1. Su deficiencia va acompañada de
una depresión de la inmunocompetencia, afectando tanto la inmunidad celular como la función de las células B.
De mayor a menor cantidad: riñón de cerdo y cordero, lenteja, pasta integral, nueces,  hígado de pollo, ostras, hígado de cerdo, pepitas de girasol, pez espada, berberechos, almejas, chirlas, mejillones, pulpo, lenguado, paté de hígado de cerdo, perca.  
 
2. La suplementación con selenio tiene marcados efectos inmunoestimuladores, aumentando la proliferación de la actividad de las células T y la mejora de la actividad de las  células NK.  
 
 
Zinc 1. Afecta al desarrollo y la integridad del sistema inmune. De mayor a menor cantidad: pan de molde, ostras, cereales de desayuno fortificados, yogures de sabores, germen de trigo, piñones, levadura seca, almendras, hígado de cerdo, pepitas de girasol, caballo, marisco, queso parmesano.  
2. Influye en la función de las células que median la inmunidad no específica (neutrófilos y células NK) y también en la modulación de la inmunidad específica actuando sobre la activación de los linfocitos T, la producción de citoquinas, y la maduración de los linfocitos B.  
 
 
 
Ácido fólico  La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos.  De mayor a menor contenido: levadura seca, hígado de ternera, hígado de pollo, germen de trigo, haba seca, jalea real, soja seca, altramuz, alubias blancas y pintas, escarola y verduras de hoja verde, cereales de desayuno.  
 
 
 

      Aminoácidos             ramificados                (AARR)            valina, leucina e isoleucina       (ensayos en animales)

1. Una ingesta inadecuada de AARR hace disminuir la proliferación de linfocitos.  Fuentes de origen animal: carne de res magra, cerdo, pollo, huevos, pescado, leche, yogur o quesos bajo en grasa. Fuentes vegetales: quinoa, soja, alubias blancas y pintas, lentejas, nueces y semillas.  
2. En animales con una dieta deficiente en AARR, aumenta el riesgo de padecer infecciones, disminuye la producción de anticuerpos y la síntesis de proteínas del complemento.  
 
 
Glutamina 1. Efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario ya que es sustrato directo de los linfocitos y enterocitos. Quesos, carnes de res, salmón, pescados, huevos, leche entera, legumbres, tofu, maíz. También en suplementos para nutrición deportiva.  
 
2. En pacientes críticos la nutrición parenteral suplementada con glutamina disminuye el número de complicaciones infecciosas.  
 
Arginina 1. Mejora la función de las células T observada durante el estado crítico de un paciente. Carne de vacuno, mariscos y pescados, huevos, legumbres, chocolate, frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales. También en suplementos para nutrición deportiva.  
2. Efecto antitumoral, a través del sistema específico e inespecífico inmune.  
3. Capacidad de estimular la celularidad y la respuesta del timo.  
Nucleótidos 1. Participación de los nucleótidos de la dieta en el desarrollo del sistema inmunitario, sobre todo en tejidos como la piel, mucosa intestinal, linfocitos. En alimentos de origen animal y vegetal. Son consumidos la mayoría en forma de ácidos nucleicos  
 
2. Efectos de los nucleótidos sobre la inmunidad tanto humoral como celular, principalmente en recién nacidos y lactantes.  
 
Ácidos grasos omega 3 1. Los ácidos grasos de la dieta tienen una función sobre la inmunocompetencia. Pescados azules como el atún, el salmón, sardinas, marisco y otros alimentos marinos como las algas. Aceites de semilla, de maíz, de girasol, frutos secos, germen de cereales.  
2. Mejoran la calidad de la respuesta inmune.   
 
Tabla 1. Listado de inmunonutrientes, alimentos que los contienen y sus funciones en el sistema inmune científicamente comprobadas  (2, 3, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37).
* Son oligosacáridos lineales de entre 2 a 20 monómeros de fructosa (2 a 60 unidades en el caso de la inulina, un tipo de FOS).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ENLACES DE INTERÉS

https://www.ictan.csic.es/investigacion/grupos-de-investigacion/grupo-de-investigacion-en-inmunonutricion-inmunonutricion-2/#PERSONAL

https://www.salud.mapfre.es/nutricion/reportajes-nutricion/que-es-la-inmunonutricion/

https://www.youtube.com/watch?v=a4–NNWYG80

https://www.directoalpaladar.com/salud/inmunonutricion-refuerza-tus-defensas-con-las-comidas

https://www.eluniversal.com.co/salud/inmunonutrientes-claves-para-sanar-las-heridas-por-inmovilidad-DN1917342

https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2020-03-19/inmunonutricion-verdad-alimentos-protegen-infecciones-coronavirus-covid-19_2505404/

https://www.infosalus.com/nutricion/noticia-asi-debe-ser-dieta-proteger-sistema-inmune-contra-coronavirus-20200317141554.html

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. pdf [Internet]. [cited 2020 Mar 15]. Available from: http://renc.es/imagenes/auxiliar/files/RENC2015supl1INMUNONUT.pdf
  2. pdf [Internet]. [cited 2020 Mar 15]. Available from: https://www.medigraphic.com/pdfs/medcri/ti-2005/ti055_6f.pdf
  3. pdf [Internet]. [cited 2020 Mar 15]. Available from: https://seom.org/seomcms/images/stories/recursos/infopublico/publicaciones/soporteNutricional/pdf/cap_01.pdf
  4. Calder PC. Immunological parameters: what do they mean? J Nutr 2007; 137 (3 suppl. 2): 773S-780S.
  5. Delves PJ, Seamus JM, Burton DR, Roitt IM. Essential Immunology. 12th ed. Oxford: Wiley-Blackwell; 2011.
  6. Bhaskaram P. Micronutrient malnutrition, infection, and immunity: an overview. Nutr Rev 2002; 60:S40-S45
  7. Chandra RK. Nutrición y sistema inmune desde la infancia hasta la edad avanzada. En: Marcos A, ed. Actualización en Nutrición, Inmunidad e Infección. Panamericana, Madrid, 2004; 1-9.
  8. Ferguson A, Griffin GE. Nutrition and the immune system. En: Garrow JS, James WPT, Ralph A, ed. Human Nutrition and Dietetics. 10th ed. London: Churchill Livingstone; 2000; 747-764
  9. Chandra RK. Nutrition and the immune system: an introduction. Am J Clin Nutr 1997; 66:S460-S463.
  10. Scrimshaw NS, Taylor CE & Gordon, J. E. (1968) Interactions of nutrition and infection. Monogr Ser World Health Organ 57: 3- 329
  11. Marcos A. Eating disorders: a situation of malnutrition with peculiar changes in the immune system. Eur J Clin Nutr 2000; 54 (Suppl. 1): S61-64.
  12. Pérez Moreno J, de la Mata Navazo S, López-Herce Arteta E, Tolín Hernani M, González Martínez F, González Sánchez MI, et al. Influencia del estado nutricional en la evolución clínica del niño hospitalizado. An Pediatr (Barc). 2019 Nov 1;91(5):328–35.
  13. pdf [Internet]. [cited 2020 Mar 17]. Available from: http://www.aulamedica.es/nh/pdf/9176.pdf
  14. Milà Villarroel R, Formiga F, Duran Alert P, Abellana Sangrà R. Prevalencia de malnutrición en la población anciana española: una revisión sistemática. Med Clin (Barc). 2012 Nov 3;139(11):502–8.
  15. Grimble RF. Effect of antioxidative vitamins on immune function with clinical applications. Int J Vit Nutr Res 1997; 67:312-320.
  16. Bhaskaram P. Micronutrient malnutrition, infection, and immunity: an overview. Nutr Rev 2002; 60:S40-S45
  17. Calder PC, Kew S. The immune system: a target for functional foods? Br J Nutr. 2002; 88:S165-S177
  18. Grupo de investigación en inmunonutrición (INMUNONUTRICIÓN) | ICTAN [Internet]. [cited 2020 Mar 17]. Available from: https://www.ictan.csic.es/investigacion/grupos-de-investigacion/grupo-de-investigacion-en-inmunonutricion-inmunonutricion-2/
  19. Gimeno Creus E. Alimentos prebióticos y probióticos. Offarm. 2004 May 1;23(5):90–8.
  20. pdf [Internet]. [cited 2020 Mar 19]. Available from: http://scielo.isciii.es/pdf/nh/v21s2/original6.pdf
  21. Shoaf K, Mulvey GL, Armstrong GD, Hutkins RW. Prebiotic Galactooligosaccharides (GOS) Reduce Adherence of Enteropathogenic Escherichia coli to Tissue Culture Cells. Infect Immun. 2006 Dec;74(12):6920–8.
  22. Rosas MR. Inmunonutrición. Probióticos, prebióticos y simbióticos. 2011 Jul 1;30(4):54–9.
  23. Ortiz-Andrellucchi A. Nutrición e inmunidad. Rev Soc Med Quir Hosp Emerg Perez de Leon. 2007; 38(Suppl 1): 12-18.
  24. Hemila H. Vitamin C and common cold incidence: a review of studies with subjects under heavy physical stress. Int J Sports Med. 1996;17:379-83.
  25. Lukasewycz OA, Prohaska JR. The immune response in copper deficiency. Ann N Y Acad Sci.1990;587:147-59.
  26. Kiremidjian-Schumacher L, Roy M. Selenium and immune function. Z Ernahrungswiss. 1998;37 (suppl 1):50-6.
  27. Dardenne M. Zinc and immune function. Eur J Clin Nutr 2002;56:S20-S23.
  28. Segurola H, Cárdenas G, Peláez R. Nutrientes e inmunidad. Nutrición Clínica en Medicina. 2016. Vol. X (1): 1-19
  29. Calder PC (2006) Branched-chain amino acids and inmunity. J Nutr 136, 288S-293S.
  30. Novak F, Heyland DK, Avenell A, Drover JW, Su X. Glutamine supplementation in serious illness: a systematic review of the evidence. Crit Care Med. 2002; 30: 2022-2029.
  31. Avenell A. Glutamine in critical care: current evidence from systematic reviews. Proc Nutr Soc 2006; 65 (03).
  32. Wesley AJ. Nutritional pharmacology in surgical patients. Am J Surgery 2002;183:349-352.
  33. McCowen KC, Bistrian BR. Immunonutrition: problematic or problem solving? Am J Clin Nutr 2003;77:764-70.
  34. Simon V. Baudouin, Nutritional support in critical care. Clin Chest Med 2003;24:633-644.
  35. Grimble RF. Dietary lipids and the inflammatory response. Proceedings of the Nutrition Society. 1998;57:555-562.
  36. pdf [Internet]. [cited 2020 Mar 19]. EPA and DHA. Available from: https://www.iffo.net/es/system/files/DPSP4.pdf

 

 

Dr. C. Gabriel García Alejo

Dietista-Nutricionista

Dr. Ciencia y Tecnología de Alimentos

Biólogo especialidad Bioquímica

 

NOTA: Se ruega contactar con el equipo de Dietopro.com en el mail info@dietopro.com para subsanar cualquier error encontrado o sugerencias/mejoras para optimizar el contenido de esta entrada.

No Comments

Post A Comment