HIPERTENSIÓN ESENCIAL SAL-SENSIBLE: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

DEFINICIÓN, TIPOS Y GENERALIDADES

La hipertensión arterial (HTA) definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se establece cuando la cuando la presión sistólica (alta) es mayor de 140 mm Hg o si la presión diastólica (baja) es superior a 90 mm Hg (1). Su elevación persistente constituye un importante factor de riesgo para el desarrollo de lesiones cardiovasculares de consecuencias potencialmente mortales (2).

La HTA es junto con el tabaquismo y la hipercolesterolemia un factor de riesgo importante en la cardiopatía isquémica y el principal factor de riesgo en los accidentes vasculares cerebrales (AVC) (1).

Antes de de diagnosticar una HTA se ha de que pensar en la posibilidad de lo que se denomina «síndrome de bata blanca», donde la presión arterial se halla elevada en presencia de personal médico, pero sin embargo, es repetidamente normal cuando se determina en el medio habitual del paciente (automedida o con monitorización ambulatoria continua de la presión arterial durante 24 h) (2).

La mayoría de las veces no se encuentra una causa orgánica del ascenso de la presión arterial (hipertensión arterial esencial) aunque, en último término, podrían intervenir factores genéticos (herencia poligénica); aunque suelen estar implicados otros factores en la evolución de la hipertensión: la obesidad, la hipercolesterolemia, la diabetes, el tabaquismo, el consumo de ciertos medicamentos (como los anticonceptivos), el embarazo, el estrés, las alteraciones dietéticas, entre las que se incluyen, el agua blanda, el calcio, el alto consumo de cadmio, la relación potasio/sodio y, especialmente, el consumo de sal (1).

La hipertensión arterial secundaria se define como aquella hipertensión derivada de  otras patologías, ya sean renales (insuficiencia renal crónica, pielonefritis), endocrinas (hiperaldosteronismo, síndrome de Cushing), o vasculares arteriosclerosis) (1).

El tratamiento dietético de la hipertensión arterial con dieta hiposódica no siempre es suficiente para conseguir unas cifras de presión adecuadas. En tal caso, deben utilizarse fármacos hipotensores prescritos por el médico, aunque en la mayoría de casos el tratamiento dietético puede ser efectivo por sí mismo (1).

Por último, el paciente de saber que el sodio que se ingiere en la alimentación proviene del cloruro sódico (NaCl) o sal de mesa que se añade a las comidas y del sodio de constitución que contienen los propios alimentos. Si el paciente desea saber cuánto sodio ingiere en función de  

Si se tiene en cuenta que los Objetivos Nutricionales Finales (3) para población española son 2000 mg de sodio diarios (unos 5 g de de NaCl o sal de mesa) el paciente podrá estimar el exceso de sodio o sal que está ingiriendo sabiendo la siguiente conversión:

  • Para el cálculo del sodio (Na) diario:

mg Na diarios=mg NaCl diarios (sal de mesa) x 0,4

(1 g=1000 mg)

También puede resultar útil saber que:

  • mg NaCl (sal de mesa) = 2,54 x mg Na

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

  • Reducción de la presión arterial a valores por debajo de 140 mmHg la presión sistólica y de 90 mmHg la presión diastólica.
  • Cambio del estilo de vida del paciente. En el aspecto de la actividad física hay que aconsejar a las personas que realicen actividad física aeróbica al menos 30 min/día casi todos los días, porque reduce la Presión arterial sistólica (PAS). Reducción de PAS de 4-9 mmHg, aproximadamente (4).
  • Incorporación de nuevos hábitos alimentarios.
  • Aporte suficiente de energía independientemente de la restricción de sodio en la dieta.
  • Reducción de peso (sobrepeso u obesidad) en caso de ser necesario.
  • Reducir los aportes diarios de sodio a menos de 2000 mg (3).

 

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS

Actualmente se usa el patrón dietético DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) caracterizada por ser un plan rico en frutas, hortalizas, verduras, lácteos con poca grasa, y frutos secos; pobre en sodio, grasas totales y grasas saturadas; y con las calorías apropiadas para el control de peso. Puede llevar reducciones de la PAS de aproximadamente 8-14 mmHg (4).

ALIMENTOS DESACONSEJADOS (1):

— Sal de cocina, de mesa, marina, yodada tipo Maldon.

— Carnes saladas, ahumadas y curadas.

— Pescados ahumados y secados. Crustáceos. Moluscos. Caviar.

— Charcutería.

— Quesos en general.

— Pan y biscotes con sal.

— Aceitunas.

— Sopa de sobre. Purés instantáneos. Cubitos. Patatas chips.

— Zumos de hortalizas envasados.

— Frutos oleaginosos salados (de aperitivo)

— Pastelería industrial.

— Mantequilla salada. Margarina con sal (reducir su ingesta en caso de tener que reducir peso).

— Aguas con gas. Bebidas gaseosas en general.

— Condimentos salados (mostaza, etc.).

— Conservas en general tipo encurtidos (pepinillos, cebolletas, etc.)

 

ALIMENTOS PERMITIDOS (1):

— Carnes. Aves.

— Vísceras: lengua, riñones, hígado, tripas, etc.

— Pescados frescos de agua dulce o de mar.

— Huevos.

— Leche. Yogures. Petit suisse. Cuajada. Requesón.

— Queso sin sal.

— Pan y biscotes sin sal.

— Harina, sémolas, pastas alimenticias y cereales.

— Patatas. Legumbres.

— Verduras y hortalizas.

— Fruta natural. Fruta en compota. Zumos naturales.

— Frutos secos. Frutos oleaginosos.

— Mantequilla. Margarina. Nata. Crema de leche. Aceites vegetales. Mayonesa sin sal (reducir su ingesta en caso de tener que reducir peso).

— Azúcar. Pastelería casera. Helados caseros (reducir su ingesta en caso de tener que reducir peso).

— Chocolate. Cacao.

— Condimentos permitidos (ver recomendaciones generales).

— Bebidas alcohólicas (salvo contraindicaciones).

— Agua natural. Aguas minerales de baja mineralización. Sifón y gaseosa.

Este listado es generado en base al contenido nutricional de los alimentos. Se quiere decir con esto que ciertos nutrientes se encuentran directamente implicados en la mejoría de la hipertensión del paciente. Estos nutrientes son:

– Sodio: su restricción es beneficiosa aunque algunos pacientes no pueden responder ante la bajada de sodio en la dieta

– Potasio: una alimentación rica en este mineral favorece la excreción urinaria de sodio por lo que ayuda en la bajada de presión arterial.

– Calcio: No existe consenso científico con este mineral pero algunos autores apuntan a que existe una relación inversamente proporcional entre calcio y presión arterial por lo que su consumo puede ayudar al paciente hipertenso.

– Ácidos graso omega 3: recomendables en la dieta del paciente hipertenso por su ayuda en la generación de algunas  prostaglandinas.

– Cafeína: alrededor de 2-3 tazas de café al día en personas no habituadas puede subir la presión arterial.

Con el fin de que el paciente pueda consultar que alimentos son ricos en los nutrientes anteriormente citados se aconseja visita la Base de datos española de composición de alimentos (BEDCA) en la siguiente dirección (6): http://www.bedca.net/bdpub/

Además del listado de alimentos desaconsejados y aconsejados se expone a continuación una serie de consejos a seguir por el paciente hipertenso (5):

-Evitar el tabaco. Este puede aumentar la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

-Evitar el alcohol. El consumo moderado de alcohol (un vaso de vino al día en las comidas) puede ser beneficioso, pero si es excesivo puede provocar el aumento de la presión arterial y de otras alteraciones que son perjudiciales para el corazón y otros órganos.

-Controlar el peso. El sobrepeso es causa de hipertensión. Disminuirlo reduce la presión arterial y el riesgo cardiovascular y de diabetes.

-Realizar ejercicio físico. La realización de ejercicio físico regular consigue disminuir los niveles de presión arterial como se ha mencionado anteriormente. Además, permite aumentar la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y por lo tanto disminuir el riesgo cardiovascular.

-Seguir una dieta cardiosaludable tipo DASH. En ella, usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.

 

ENLACES DE INTERÉS

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dietas controladas en sodio. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 284-289.
  1. Laso FJ. Patología de la presión arterial. Introducción a la medicina clínica. Fsiopatología y semiología. 2010. Barcelona: Ed.  Elsevier Masson; 2010.  p. 251-256.
  2. Carbajal A. Ingestas recomendadas, objetivos nutricionales y guías alimentarias. Manual de nutrición y dietética. Universidad Complutense de Madrid; Madrid. 2013. p. 18-33.
  3. Kathleen L, Escott-Stump S,  Raymon JL. Tratamiento nutricional médico en las enfermedades cardiovasculares. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 742 – 777.
  1. Hipertensión: tensión arterial alta [Internet]. [citado 7 de marzo de 2017]. Disponible en: http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/hipertension-tension-alta.html
  2. Base de Datos BEDCA [Internet]. [cited 2017 Nov 29]. Available from: http://www.bedca.net/bdpub/

 

Publicación realizada por:

Dr. C. Gabriel García Alejo

Dietista-Nutricionista

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